Sergio de Lope y Chico Pérez

19 de junio de 2026

22:00 H.

Azucarera

Espacio Flamenco – Flamenco y Territorio

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Programa:

Arco de Trajano
Sangre y Albero
Puerto de Palos
Ultramar
Gruserías de Iberia
Puerta del Perdón
Luna del Generalife
Paseo del Adarve
Sergio DE LOPE y Chico PÉREZ

Ibérica.

El concepto fundacional de «La voz del territorio» halla su expresión más audaz y contemporánea en el recinto de la Azucarera de Guadix. Este complejo, vestigio fundamental de la arqueología industrial de finales del siglo XIX, despliega una fisonomía de ladrillo visto, hierro y geometrías funcionales que narra la historia del trabajo, el desarrollo económico y la transformación de la comarca accitana. Al convertir este antiguo bastión fabril en un escenario para la creación de vanguardia, el festival no solo dignifica la memoria obrera de la ciudad, sino que redefine el propio concepto de patrimonio. Los ecos del pasado industrial ceden su lugar a una sonoridad nueva, demostrando que la identidad de una tierra se construye tanto desde sus templos centenarios como desde sus espacios de producción y esfuerzo colectivo.

En este entorno de texturas rotundas y memoria latente, el proyecto Ibérica de Sergio de Lope y Chico Pérez cobra un sentido casi alegórico. El flamenco-jazz que proponen ambos creadores funciona bajo una premisa similar a la de la propia fábrica: la de procesar y refinar la materia prima de la raíz popular mediante los engranajes de la improvisación y la modernidad. A través del piano, la flauta y el saxofón, los músicos trazan una cartografía sonora donde el sustrato tradicional hispánico dialoga con la libertad expresiva del jazz.

Composiciones como Luna del Generalife, Paseo del Adarve o Puerta del Perdón delatan una geografía íntima, atravesada de forma natural por el lirismo de Federico García Lorca y la hondura de Manuel de Falla, cuya presencia autoral se reivindica con especial fuerza en esta edición. La Azucarera se despoja así de su antigua rigidez arquitectónica para asimilar la flexibilidad rítmica y la pulsación del duende. La música no busca mimetizarse con el espacio, sino confrontarlo, logrando que la aspereza industrial del entorno y la calidez del compás se retroalimenten en una propuesta estética rigurosa que invita a redescubrir el patrimonio desde la periferia urbana.